Un buen padre

Un buen padre o un padre bueno?

Precioso cartel sobre el hecho de ser un buen padre,que no es lo mísmo que ser un padre bueno.

Seguramente has escuchado mas de una vez, como yo, la frase de “madre solo hay una, padre puede serlo cualquiera”, pero seguramente conoces  personas que no cambiarían a su padre por ningún otro, como también hay madres que han abandonado a sus hijos o no los han  cuidado como se merecían.
Esta reflexion posiblemente le sorprenda ya que por regla general la educación de los hijos ha estado  siempre más en los compromisos y responsabilidades de las madres. Los padres estuvieron durante bastante tiempo ausentes en la educación de los hijos.

Per ,cosas de la vida, todo cambia a un ritmo muy acelerado y es que en el fondo el tema de la paternidad es a las mujeres como fichas de un mismo juego en tanto somos hijas, esposas, madres… Está bien entonces que al menos una vez al año nos detengamos a reflexionar sobre el rol paterno. Muchas sabemos de lo encomiable y maravilloso que transmite la palabra Papá. Por rllo, y porque pocas veces he visto un texto que atrape con tanto acierto un dilema como el de la paternidad, les “regalo” las siguientes líneas: ¿Padre bueno o buen padre?

Padres buenos seguramente hay bastantes;pero  buenos padres, hay pocos. No es difícil ser un padre bueno; en cambio, ser un buen padre si es muy dificil. Un corazón bueno basta para ser un padre bueno, pero la voluntad más firme y la cabeza bien clar, son todavía poco para ser un buen padre.

El buen padre dice sí cuando debe decir sí,y dice no cuando debe decir no…

El padre bueno sólo sabe decir sí…

El padre bueno encoge la imaginación del hijo con juguetes comprados en centros comerciales. El buen padre echa a volar la fantasía del hijo dejándole crear un aeroplano con dos maderas viejas…

El padre bueno ayuda en sus tareas al hijo ahorrándole esfuerzos y responsabilidades. El buen padre templa el carácter de su hijo llevándolo por el camino del trabajo y del esfuerzo. Y así, el padre bueno llega a viejo decepcionado y tardíamente arrepentido, mientras que el buen padre crece en años respetado, querido y es, a la larga, comprendido.

Pero todo esto desde el respeto y la buena educación por ambas partes,

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